El equipo iraní fue recibido por aficionados bastante emocionados en Tijuana, Baja California, donde instalará su campamento base durante el torneo, luego de enfrentar diversos obstáculos para permanecer en territorio estadounidense. Originalmente, la selección iraní tenía previsto concentrarse en Estados Unidos para preparar sus partidos mundialistas. Sin embargo, las tensiones políticas entre Washington y Teherán, sumadas a problemas con la expedición de visas para parte de la delegación, obligaron a modificar los planes. Mientras los futbolistas recibieron autorización para ingresar a Estados Unidos durante los días de competencia, al menos quince integrantes del cuerpo técnico y directivo seguían enfrentando restricciones migratorias.
Ante este escenario, México apareció como una solución. Donde se les concedió autorización de visas mexicanas, Tijuana fue elegida como sede de concentración debido a su cercanía con la frontera estadounidense y a su infraestructura deportiva. Desde ahí, la selección iraní viajará a las ciudades donde disputará sus encuentros y regresará posteriormente a territorio mexicano.
Más allá del aspecto deportivo, el caso refleja cómo las tensiones geopolíticas también pueden impactar eventos internacionales como una Copa del Mundo. En medio de ese contexto, México terminó desempeñando un papel clave al convertirse en el refugio logístico de la selección iraní, permitiéndole participar en el torneo pese a las dificultades diplomáticas y migratorias que han marcado su preparación.






