El despertar espiritual de hoy no es una moda, es una búsqueda de sentido.
Un estudio reciente muestra que el 72% de quienes se acercan a la Iglesia lo hacen buscando “paz interior y propósito”.
No es por política ni por tendencias pasajeras; es la promesa de un “encuentro personal con Dios” y la belleza de la tradición lo que está llenando los bancos de nuevo.
Aunque la tecnología ha facilitado el camino, el reto sigue siendo el acompañamiento humano.
Debemos rezar y trabajar para que cada parroquia sea un hogar donde nadie se sienta un extraño en su búsqueda de la verdad.






