Doce religiosas anglicanas dieron el paso hacia la Iglesia católica y fundaron una comunidad benedictina
Después de cuatro años de oración y discernimiento, doce religiosas anglicanas ingresaron en plena comunión con la Iglesia católica el 1 de enero de 2013.
La decisión fue posible gracias a Anglicanorum Coetibus, documento publicado por Benedicto XVI en 2009, que permitió a grupos anglicanos unirse a Roma conservando elementos de su tradición espiritual y litúrgica.
Las hermanas fundaron las Hermanas de la Santísima Virgen María, una comunidad benedictina que mantiene el canto gregoriano, la vida de oración y los votos religiosos.
Tras enfrentar oposición y buscar un nuevo hogar, encontraron alojamiento en una abadía de la Isla de Wight. Allí las recibieron con una frase que aún recuerdan: “Bienvenidas a casa”.






