Arzobispo de Sidney aceleró la restauración

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Poco a poco desaparecieron de muchas iglesias.

Y con ellos, también comenzó a perderse un gesto que durante siglos ayudó a millones de católicos a expresar algo profundo: que delante de Jesús Eucaristía estamos ante Dios mismo.

Ahora, el arzobispo de Sídney, Anthony Fisher, ha lanzado un llamado que está dando la vuelta al mundo católico: restaurar los reclinatorios donde hayan sido retirados y redescubrir el valor de arrodillarse ante el Santísimo Sacramento.

Su mensaje no nace de la nostalgia.

Nace de una pregunta fundamental: ¿cómo expresamos con nuestro cuerpo lo que creemos con el corazón?

En una carta publicada con motivo del Corpus Christi, el prelado recordó que arrodillarse sigue siendo uno de los signos más poderosos de adoración, confianza, gratitud y humildad ante Dios.

“De todas las posturas físicas, arrodillarse es la que revela con mayor claridad lo que creemos acerca de Dios y de nuestra relación con Él”, afirmó.

Fisher también recordó que recibir la comunión de rodillas continúa siendo una opción plenamente legítima en la Iglesia y pidió fortalecer la adoración eucarística en las parroquias, ampliar los horarios de apertura de los templos y promover más espacios de encuentro con Jesús Sacramentado.

Pero su propuesta va más allá de una postura física.

El arzobispo insiste en que quien se arrodilla ante Cristo termina poniéndose de pie para anunciarlo al mundo.

La adoración auténtica siempre conduce a la misión.

Por eso, mientras Sídney se prepara para el Congreso Eucarístico Internacional de 2028, el llamado es claro: volver a poner a Jesús en el centro.

Porque cuando la fe se vive de verdad, también se expresa con gestos concretos.

Y una rodilla doblada ante Dios puede ser el reflejo de un corazón completamente entregado a Él.

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