El Papa León XIV afirmó que la música litúrgica debe estar “más allá de las modas o de las sensibilidades particulares”. Recordó que no es un adorno, sino parte de la acción litúrgica: cantar y tocar es rezar y participar en el misterio celebrado.
El Santo Padre explicó que el canto expresa la dimensión afectiva de la oración, abre el corazón a la gracia y fortalece la comunión. Por ello, pidió música adecuada a cada celebración, noble y sencilla, de calidad y accesible para toda la asamblea.
León XIV destacó el valor del canto gregoriano y del órgano, sin excluir otros instrumentos aptos para el culto. También pidió textos profundos y comprensibles, inspirados en la Escritura, la liturgia y la Tradición de la Iglesia.






