Mientras lees estas líneas, el Santo Sacrificio del Altar se está ofreciendo simultáneamente en miles de iglesias, capillas y monasterios alrededor del planeta. La oración de la Iglesia nunca se detiene.
Se calcula que cada segundo comienzan entre cuatro y cinco Misas en algún rincón de la Tierra. Esta continuidad matemática y espiritual asegura que el Sacrificio de Cristo esté presente en la historia humana de manera ininterrumpida, desde que sale el sol hasta su ocaso.
En cualquier instante del día o de la noche, se estima que hay entre 8.000 y 9.000 Misas desarrollándose simultáneamente a nivel global. Cuando en un continente cae la noche, en otro despunta el alba, manteniendo encendido el fuego del altar.
Esta realidad transforma nuestra percepción del tiempo y de la fe. No importa cuán solo te sientas o qué tan difíciles sean las circunstancias del mundo, la Iglesia está orando, consagrando el Pan y el Vino, y pidiendo por la salvación de las almas en todo momento.
El Santo Sacrificio de la Misa es la oración más perfecta y el corazón pulsante de la fe católica. Saber que la Eucaristía se celebra sin pausa en la superficie del globo nos recuerda la promesa perpetua de Cristo de permanecer con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.






